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Mostrando entradas de febrero, 2025

Los Paganos

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Este es el momento en que las autoridades se vuelven en contra de Jesús. Debe alejarse y recorre las fronteras de Galilea, donde está menos vigilado y donde le resulta más fácil ponerse a salvo. El hecho que se narra ocurre cerca de Tiro, una región habitada mayoritariamente por sirios y fenicios paganos. Acostumbramos a llamar paganos a aquellos pueblos que no han recibido las revelaciones directas de Dios. Creen en Dios a su manera, pero no según lo que Él mismo nos ha enseñado. En tiempos de Jesús, solo los judíos conocían la palabra de Dios; los demás eran considerados paganos. A pesar de que Jesús vino para salvar a todos, su Padre había dispuesto que no saliera de las fronteras de su patria. Sin embargo, en varias oportunidades se encontró con paganos y, más de una vez, se admiró de la sencillez y la fe con la que se dirigían a Él. Dios quiere salvar a todos, pero no los lleva por el mismo camino. Algunos creen y conocen a Dios; otros, sin que sea culpa suya, no tienen la fe verd...

Los Fariseos

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Hay gente, que, fuera de sus ideas y de sus libros, no ven nada de lo que habría que ver. Así son estos fariseos, muy preocupados de la Ley de Dios. No ven los frutos de la predicación de Jesús, no ven el cambio de los hombres que se hacen mejores, no ven las curaciones. No se dará a esta gente ninguna señal: Jesús respeta nuestra libertad y no quiere imponerse por la fuerza de sus milagros. A lo largo del Evangelio, Jesús se enfrenta con los fariseos. Estos constituían una asociación respetada y pudiente, y su grupo era el que más aparentaba en la religión judía. Sin embargo, se opusieron a Jesús en forma muy reñida; ¿si él viniera hoy a nuestro mundo, no chocaría del mismo modo con muchos de los que más pretenden servir la religión? Jesús dice: Desconfien de la levadura de los fariseos, y el evangelio de Mateo aclara que, al hablar de levadura, se refería a las enseñanzas de los fariseos (Mt 16,12). Pues Jesús temía que los apóstoles, siendo gente sencilla, se dejaran impresionar por...

CRISTO—EL HIJO DEL HOMBRE

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Todavía no llegamos a la mitad del Evangelio y ya se perfila su fin trágico. Por primera vez, los apóstoles toman conciencia de quién es realmente su Maestro. «Tú eres el Cristo». La palabra Cristo en griego significa lo mismo que Mesías en hebreo. Ambas pueden traducirse como El Consagrado por Dios. Este título designaba al Salvador que los judíos esperaban. Los apóstoles han descubierto que Jesús es el Cristo, el Liberador. Sin embargo, Él les enseña que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho. ¿Por qué Jesús se llama a sí mismo Hijo del Hombre? Hay dos razones principales. Primero, porque una página de la Biblia habla del Hijo del Hombre que llegará glorioso de parte de Dios, habiendo recibido de Él el poder sobre todas las naciones (Dan 7,13). Y, en segundo lugar, porque Jesús es el Hombre perfecto que asume sobre sí el destino de la humanidad. Jesús debía sufrir porque ese era el destino de los hombres después del pecado. Debía sufrir y ser rechazado por las autoridades porque ese es...

SABER PERDERSE

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Para seguir a Dios, es necesario aprender a perderse. Perderse como Abraham, que, ya anciano, dejó su tierra y partió hacia lo desconocido. Perderse como Moisés, que aceptó la difícil misión de guiar a un pueblo rebelde. Perderse como María, que tomó un camino único, incomprensible para los demás. Perderse significa deshacernos de nuestra existencia provisional para renacer en Dios. Así lo expresó el mártir Ignacio de Antioquía, condenado a ser devorado por los leones: "Soy trigo de Dios: que me trituren los dientes de las fieras para convertirme en pan puro de Cristo. Mis pasiones han sido crucificadas; ya no me consume el fuego del deseo humano, sino que en mi interior brota una fuente que murmura y me dice: ‘Ven al Padre’.” Tomar la cruz Jesús nos advierte que seguirlo significa recorrer el mismo camino que lo llevó a la cruz. Para madurar en la fe, debemos renunciar a nuestra vida en el sentido de estar dispuestos a arriesgarnos por lo que es noble, en lugar de aferrarn...