Dios creó el universo?**

 La Sagrada Escritura comienza con una afirmación fundamental: *“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”* (Génesis 1,1). Esta verdad es confirmada por la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, que enseña que **Dios es el Creador de todo lo que existe**, visible e invisible (cf. *Catecismo de la Iglesia Católica* \[CIC] 290-292). Nada existe que no haya sido querido y creado por Él. El universo no se explica por sí mismo, sino que remite necesariamente a una causa trascendente.


El físico Stephen Hawking, como otros pensadores modernos, ha propuesto teorías que buscan prescindir de un Creador para explicar el origen del universo. Una de sus ideas es que, debido a la existencia de la ley de la gravedad, el universo podría haberse creado "espontáneamente", sin necesidad de Dios. Sin embargo, esta afirmación, aunque formulada en lenguaje científico, es en realidad una propuesta **filosófica**, no científica, y no responde adecuadamente a la cuestión de fondo.

Hawking sostiene que, dado que la energía gravitacional es negativa y la energía de la materia es positiva, podrían cancelarse entre sí, dando como resultado un universo con energía neta cero. A partir de esto, concluye que no sería necesaria una causa externa para explicar su existencia. Sin embargo, esta conclusión **confunde el cómo con el por qué**: incluso si pudiera demostrarse un equilibrio energético, esto no responde a la pregunta fundamental de por qué existe algo en lugar de nada.

Un ejemplo ayuda a ilustrarlo: si colocamos una pelota de fútbol en el suelo de la cocina, puede estar junto al refrigerador o la mesa sin preferencia energética. Pero eso no explica cómo llegó la pelota ahí ni por qué hay una cocina con suelo donde colocarla. **Decir que el universo no necesita una causa porque su energía neta es cero no explica ni su existencia ni el origen de las leyes que lo rigen.**

Desde la perspectiva filosófica cristiana, ya sostenida por san Agustín, santo Tomás de Aquino y otros Doctores de la Iglesia, **de la nada, nada sale** (*ex nihilo nihil fit*). Solo un Ser que sea el Ser mismo, que no dependa de nada ni de nadie para existir, puede causar la existencia de todo lo demás. Este Ser es Dios, Creador eterno y necesario (cf. CIC 296).

Las propuestas como las de Hawking se enmarcan en la tradición materialista que busca explicaciones inmanentes y cerradas al misterio trascendente. Pero no abordan la causa primera ni el fundamento del ser. El intento de sustituir a Dios por una ley física como la gravedad es **filosóficamente insuficiente**: una ley no tiene poder causal si no existe un orden real que la sustente. ¿De dónde proviene esa ley? ¿Por qué existe en absoluto?

La concepción de Hawking sobre una multitud de universos (el *multiverso*) para evitar el argumento del diseño (el ajuste fino del universo) es también metafísicamente especulativa. **No ofrece una explicación más sencilla ni más racional que la fe en un Creador inteligente y personal**, como enseña la Iglesia (cf. CIC 284-285, 295). En efecto, la hipótesis de Dios no es una alternativa científica, sino una **respuesta racional y filosófica de orden superior**, que no entra en competencia con la ciencia, sino que la trasciende.

Finalmente, Hawking afirma que la ciencia "siempre prevalecerá sobre la religión porque funciona". Pero esto revela un malentendido de lo que es la verdad. La verdad no es simplemente lo que "funciona", sino lo que corresponde a la realidad (cf. CIC 2465). Una afirmación es verdadera si describe lo que es, no sólo si tiene utilidad práctica. El método científico es valioso, pero no agota la capacidad humana de conocer la verdad. La fe y la razón, lejos de oponerse, se iluminan mutuamente (cf. *Fides et Ratio*, 1-2).

**En resumen**, el argumento de Hawking falla no por falta de inteligencia, sino porque se limita a un campo —el físico— que no puede dar cuenta del fundamento último del ser. Solo la existencia de un Dios eterno, inteligente y libre puede explicar por qué existe el universo. Esta es la afirmación central de la fe cristiana y el testimonio constante de la Iglesia: *“Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”* (Símbolo de los Apóstoles).

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Si deseas, puedo prepararte una **versión en PDF** con formato de meditación diaria, o añadir citas patrísticas (como de san Agustín o santo Tomás) para enriquecerla más. ¿Te gustaría?

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