Dios_cuestiona_al_hombre
Christ Davrambe, [16/3/2022 06:34]
Dios_cuestiona_al_hombre_y_a_la_mujer_La_Sagrada.pdf ]
Génesis 3_9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer _ La Sagrada Palabra.pdf
Christ Davrambe 2, [16/3/2022 11:59]
3:9-13 observar la sorprendente pregunta, Adán, ¿dónde estás? Los que por el pecado se desvían de Dios, en serio debe considerar dónde se encuentran; están lejos de todo lo bueno, en medio de sus enemigos, en la esclavitud de Satanás, y en el camino a la ruina total. Esta oveja perdida había vagado sin fin, si el buen Pastor no había buscado después de él, y le dijo que donde él estaba desviando que no podía ser feliz o fácil. Si los pecadores, pero consideran que donde están, que no descansarán hasta que se vuelvan a Dios. Es culpa común y la locura de los que han hecho mal, cuando se le preguntó sobre ello, reconocer sólo lo que es tan evidente que no se puede negar. Al igual que Adán, tenemos razones para tener miedo de acercarse a Dios, si no están cubiertos y vestidos con la justicia de Cristo. El pecado se muestra más claramente en el cristal de la orden, por lo tanto, Dios lo puso delante de Adán; y en ella debemos ver nuestras caras. Pero en vez de reconocer el pecado en toda su extensión, y teniendo vergüenza de sí mismos, Adán y Eva se excusan el pecado, y ponen la vergüenza y la culpa a los demás. Hay una propensión extraña en aquellos que son tentados, por decir, están tentados de Dios; como si nuestro abuso de los dones de Dios perdonaría nuestra rompiendo las leyes de Dios. Aquellos que están dispuestos a tomar el placer y el beneficio del pecado, son hacia atrás para cargar con la culpa y la vergüenza de ella. Saber lo tanto, que las tentaciones de Satanás son todos beguilings; sus argumentos son todos los engaños; sus atractivos son todos los tramposos; cuando habla justa, no le creas. Es por el engaño del pecado el corazón se endurece. Ver Ro 7:11; Heb 3:13. Pero a pesar de la sutileza de Satanás nos puede llamar en el pecado, sin embargo, no nos justifica en el pecado. A pesar de que es tentador, somos los pecadores. Que no disminuir nuestro dolor por el pecado, que nos engañó en ella; pero lo dejó a aumentar nuestra propia indignación, que debemos sufrir dejarse engañar por un estafador conocido, y un enemigo jurado, que destruirían nuestras almas.
Christ Davrambe 2, [16/3/2022 12:01]
Primero, es una pregunta que despierta.
“¿Dónde estás tú? – [Adán]?” (Génesis 3:9).
Esta pregunta perforó el corazón de nuestro padre, Adán. Le hizo parar y pensar en cuán miserable estado y condición se hallaba. Unos minutos antes de que Dios lo llamara, Adán se sintió seguro, escondiéndose en los árboles del Huerto. Mas ahora la voz de Dios penetra su escondite. Y es llevado a encarar su rebelión y su pecado.
Adán ha experimentado ciertas convicciones de la maldad del pecado. Pero sus sentimientos de convicción no son profundos, y solamente son temporales. A veces piensa sobre el Juicio. A veces piensa en la eternidad en el Infierno. Pero su mente joven brinca sobre esto, y se ocupa con otras cosas, haciendo delantales de hojas de higuera, yendo a lo profundo de la arboleda del Huerto y otras cosas conectadas a estos actos. Al principio él está tan ocupado que se olvida que el Juicio vendrá. Él olvida que
“Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” (Colosenses 3:25).
Él olvida que
“La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
Él olvida que
“Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7).
Él olvida que
“El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina” (Proverbios 29:1)
al ocuparse en hacer delantales de hojas de higuera y esconderse en la profundidad de la oscuridad, debajo de los árboles en el Huerto. Este “ocuparse” saca su mente de los terribles pecados con que debe encarar a un Dios santo.
Yo sé que alguien aquí hoy está en la misma condición. Dejas tu mente vagar durante esta palabra. Te sientas sin atención, solamente medio oyendo las palabras, sentado medio despierto y medio dormido. Ves como asemejas a Adán en todo eso. “No hay Dios en ninguno de sus pensamientos” (Salmo 10:4).
Pero luego la voz de Dios vino barriendo por el Huerto, y lo alcanzó donde se escondía. Y Dios dijo,
“¿Dónde estás tú? – [Adán]?” (Génesis 3:9).
Esta pregunta le perforó la conciencia de inmediato y le reveló a su corazón cuán terrible era su condición.
¿Ya te sucedió eso a ti? Le ha hablado Dios a lo más profundo de tu alma y dicho,
“¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).
¿Estás jugando con las cosas de Dios? ¿Estás buscando excusar tu pecado y tratarlo ligeramente? ¿O el ojo de Dios ha tocado tu corazón y te ha despertado al estado miserable de tu alma, la rebelión y la naturaleza muerta de tu corazón? No puede haber conversión verdadera a menos que se te haga ver que en la mente de Dios eres un pecador miserable. ¡Tienes que ser despertado de tu lentitud y pereza tocante a las cosas de Dios! Tienes que llegar bajo la convicción del Todopoderoso, “¡que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:7)! Tienes que ver la condición realmente miserable de tu mente y tu corazón. Como lo puso el viejo John Newton,
La gracia me enseñó a temer,
Y mis dudas ahuyentó.
(“Amazing Grace” por John Newton, 1725-1807).
¿Le ha enseñado la gracia de Dios a tu corazón a temer? ¿Te ha guiado la gracia de Dios a ti a desconfiar de tu propio corazón arruinado por el pecado? La Biblia dice,
“El que confía en su propio corazón es necio”
(Proverbios 28:26).
Adán confiaba en sí mismo. Él confiaba en su propio corazón. ¡Mira qué necio fue! ¡No seas como Adán! ¡No confíes en tu propio corazón!
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).
Segundo, es una pregunta que convence.
“Dónde estás tú?”
La pregunta fue para convencer de pecado y llevar a la confesión de pecado. Espero que oigas la voz de Dios, en tu conciencia, diciéndote: “¿Dónde estás tú?” “Yo te dí vida. Te hice a mi propia imagen. Te proveí de todo lo que necesitabas para vivir. Te he dado todo lo que tienes. Te pedí una sola cosa – que no comieras del fruto de aquel solo árbol. ¿Dónde estás tú? ¿Eres rebelde, blasfemo, traidor a mi causa? ¿Has pecado? Oh, Adán, ¿dónde estás tú?” Si el corazón de Adán hubiera estado bien él hubiera hecho una confesión completa de su pecado a Dios.
Christ Davrambe 2, [16/3/2022 12:01]
Ahora, pecador, óyeme. “¿Dónde estás tú?” Dios te dio todo lo que necesitabas en la vida. Dios te dio salud y fuerza, y una familia que te ama. Dios te dio una iglesia que predica el Evangelio, una iglesia que te ama, y llora en oración por ti. Dios te dio a Su Hijo unigénito, para ser molido por tus pecados hasta sudar Sangre en Getsemaní, para llevar tus pecados en Su propio cuerpo en la Cruz, a ser flagelado con un látigo cruel para sanarte, a morir en agonía en una cruenta cruz para propiciar la ira de Dios, a derramar Su Sangre santa para que tus pecados pudieran ser limpiados, a resucitar victoriosos de la sepultura para darte vida, a imputar Su justicia a ti, a orar por ti en el Cielo para que seas convertido.
¿Has olvidado los mandamientos de Dios, empujado a Dios fuera de tu vida, roto Sus leyes, y rechazado a Su Hijo? ¿Eres incrédulo hoy, contento de confiar en tus propias obras, e indispuesto a venir a Jesús y recibir Su obra consumada de justicia en la Cruz? ¿Te has olvidado de aquel que ha hecho tanto por ti? “¿Dónde estás tú?” ¿Estás hoy al lado del enemigo de Dios? ¿Estás tú al lado de Satanás, desafiando a Dios, alzando un rostro impudente en rebelión contra el dios que te hizo, que mantiene el aire en tus pulmones, en cuya mano existe tu misma vida – o perece? Pecador, “¿Dónde estás tú?” después de toda la bondad que Dios te ha mostrado – ¿eres aun un perdido rebelde, sin Jesús, y sin esperanza en este mundo?
Lee la pregunta de nuevo de este modo, “¿Dónde estás tú?” La serpiente prometió que serías “un dios” reinando tu propia vida. Tú pensaste que estarías mejor yéndote por tu propia senda. ¿Es cierto, hombre? ¿Estás mejor? Ha Satanás guardado su promesa? ¿Deberás, hombre, deveras? ¿Qué bien te ha dado Satanás? ¿Te ha dado una conciencia tranquila y en paz? ¿Te ha dado gozo interior? ¿Ha guardado su promesa a tu corazón?
En vez de vestirte, estás desnudo ante Dios en el día de hoy. En vez de darte placer, el pecado te ha dado un vaso de amargura. El pecado ha llenado tu corazón de lepra y tu alma de agonía y dolor. En vez de darte honor, el pecado ha quitado tu honor, y le apartas de la iglesia hacia la noche, como Judas, sin paz interior, sin salvación, sin esperanza, sin nada aparte de trapos de inmundicia y una conciencia contaminada. ¿Qué te ha dado Satanás? Te ha desgraciado, nombrado pecador ante los ojos de los Cristianos en la iglesia. ¿Qué ha hecho por ti el pecado? Ha agriado y envenenado todos tus gozos y esperanzas. “¿Dónde estás – dónde estás?” En cada caso el pecado ha sido mentiroso. En cada caso te ha traído ruina, desgracia, una condición sin Dios, dejado sin Cristo, y te ha llenado de tus propios caminos en vez de los de Él.
Para añadirle a la convicción, Dios pregunta, “¿Dónde estás?” como si dijera, “¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo te hiciste un pecador de corazón tan frío?” Estás en esa condición porque tú mismo te llevaste allí. Tu pecado es tu propia culpa. No tenemos a quién culpar aparte de a nosotros mismos por ser unos pecadores tan endurecidos. Tú creaste tu propio pecado. Si predico de la Caída del Hombre, culpas a Adán por eso. Si hablo de la depravación total, piensas que estás excusado, como si la depravación total fuera una excusa para tu pecado. Yo digo que eres un pecador perdido, no tienes a quien culpar sino a ti mismo. Si eres un pecador perdido, no tienes excusa para ello. Y si vives y mueres en pecado, la culpa es tuya, es tu propia culpa, y de nadie más. “¿Dónde estás?” estás donde has escogido ponerte, y permaneces en ese estado de rebelión contra Dios, y apartamiento de Él, ¡por tu propio escoger!
Le pido a Dios no solamente te despierte hoy, sino que también Él obre internamente en tu corazón para convencerte de tu naturaleza pecaminosa, y los muchos pecados que has cometido contra Su Santo Nombre. Es más fácil despertar a un hombre del sueño que hacerlo levantarse de la cama sucia del pecado en que dormía – ¡y quemarlo! Pero esto es lo que harás si Dios obra en tu corazón. Despertarás y hallarás que estás perdido.
Christ Davrambe 2, [16/3/2022 12:01]
¡La convicción te hará consciente de que te estás destruyendo a ti mismo! Luego correrás de tus falsas esperanzas, y refugios falsos, dejarás tus pecados y buscarás con todo tu corazón por la salvación en el único lugar que se puede hallar – en la Sangre de Cristo, el Hijo de Dios.
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).
Tercero, es una pregunta que escudriña.
El hombre no buscó a Dios. Esas mismas palabras “¿Dónde estás tú?” – muestras que es Dios quien busca al hombre, nunca el hombre buscando a Dios. ¿Podría ser más claro en nuestro texto? Dios buscó a Adán, Adán no buscó a Dios. Adán es un ejemplo de todos los pecadores hoy. Dios te busca a ti. Tú no buscas a Dios. ¿Qué podría ser más claro en las páginas del Nuevo Testamento?
“Como está escrito… : No hay quien busque a Dios”
(Romanos 3:10-11).
¿Nadie busca a Dios? “No, ni siquiera uno” (Romanos 3:10).
Siempre y por siempre es Dios el que busca al pecador. Como fue con Adán, así debe ser contigo. Es una voz que despierta, una voz que convence de pecado, pero en tercer lugar, es una voz que busca. “¿Adán, dónde estás? He venido a encontrarte, donde sea que estés”. Jesús dijo,
“[He venido] a buscar y a salvar lo que se había perdido”
(Lucas 19:10).
Puedes decir, “Pero Señor, estoy amenazado por la Ley.” Él dice, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” Puedes decir, “Pero no puedo creer como debo.” Él dice, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” Pero tú dices, “Yo no puedo creer en Ti” Él dice, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” “Pero,” dice alguien, “¡Tú no sabes cuán pecaminoso en verdad soy!” De nuevo Jesús dice, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” “Pero me siento como un extranjero, un rechazado en la iglesia.” Jesús dice, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” “Oh,” dice alguien, “He cruzado la línea de muerte. Es muy tarde para mí. He sido entregado a la reprobación, y no hay esperanza para mi alma.” “Pero,” dice Jesús, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.” Aquí no hay un pecador hoy que haya ido tan lejos para no poder ser salvo por Jesús, quien dijo, “[He venido] a buscar y salvar lo que se había perdido.”
Dios en Cristo te está diciendo en este momento, “Ha llegado la hora. Te arrancaré del pecado, y te rescataré de las llamas del Infierno. Y ahora mismo te atraeré a Jesús y te salvaré del pecado para todo el tiempo y la eternidad,”
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).
Esta es una pregunta de Dios que busca. Él te busca para poderte salvar.
Pero si rechazas ese amoroso llamado de Dios, ya no queda sacrificio. Si endureces tu corazón tan fuertemente que no puedes oír a Dios llamar, no hay esperanza, no queda más sacrificio para ti.
Oh, pecador, ¿por qué morirás? ¿Por qué perecerás? El hombre en dolor eterno es una cosa terrible. Un Dios airado es aterrorizante, y qué boca podrá decir el horror del gran Juicio que viene? Escapa por tu vida; no mires atrás; no te quedes como estás, escapa a Cristo y se limpiado de todo pecado. Escapa por tu vida. Vuélvete a Cristo y confía en Él ahora – mientras que Dios llama,
“Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).
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