¿Te ha sucedido alguna vez esto? Puede ser un ataque demoníaco [mira cómo defenderte]
La actividad ordinaria del maligno para atacar a la gente es a través de las tentaciones
Que nos pone señuelos para que nosotros nos apartemos de los mandamientos de Dios y pequemos
Pero hay otro tipo de ataque que es extraordinario, que no sucede a todas las personas como la tentación
Estamos hablando de lo que los exorcistas llaman técnicamente vejaciones
Y es un tipo de ataque mucho más extendido que las posesiones
Con la diferencia que en las vejaciones el demonio ataca desde afuera y no desde adentro como en las posesiones, y es más localizado a algún área del cuerpo o la vida del atacado
Las vejaciones son agresiones, ataques físicos o psicológicos
A veces provocan lesiones, quemaduras, hematomas o, en los casos más graves, fracturas de huesos.
Los casos típicos de vejación son enfermedades sin causa aparente que afectan los órganos internos o las extremidades, o patologías que provocan dolor en una parte del cuerpo sin signos visibles.
Pero también pueden involucrar dificultad en las relaciones interpersonales, en los afectos o en el trabajo o estudio.
Puede ocurrir, por ejemplo, que una pareja que está casada o comprometida para casarse se separe
O por el contrario, que dos personas pueden comprometerse, aunque sean incompatibles, lo cual dura poco
Otras veces, las vejaciones pueden romper amistades y aislar a una persona
O pueden estar relacionadas con el trabajo, cómo no encontrar trabajo, o una vez que se encuentra lo pierde, o dificultades con compañeros de trabajo o con los jefes
Y también pueden manifestarse en los sueños, por ejemplo la persona puede tener terribles pesadillas, soñar con maldecir a sus seres queridos o condenar a Dios, soñar que hace cosas perversas y malvadas
Y en otros casos las vejaciones pueden ser manifestaciones diabólicas dentro de la casa para alterar la paz del individuo
Quienes son objeto de estos ataques del demonio en sus casas soportan todo tipo de perturbaciones.
Las puertas y ventanas de sus casas se abren y cierran, los electrodomésticos se encienden y apagan, y toda la instalación eléctrica funciona mal
El teléfono suena y no hay nadie al otro lado de la línea, los televisores se sintonizan y apagan solos
Pero de todas las que hablamos las peores son las dolencias físicas, a veces muy fuertes, que ningún médico es capaz de diagnosticar y mucho menos de curar
Según el padre Amorth, son pruebas que sirven para fortalecer la fe y aumentar la humildad y dependencia de Dios
Son verificables en la vida de los grandes santos y en la Tradición de la Iglesia.
Por ejemplo, sabemos que las vidas de San Padre Pío, San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars), Santa Gema Galgani y muchos otros incluyeron vejaciones diabólicas
Lo mismo que San Pablo que tenía una espina, según él, que lo atormentaba.
Y los santos han demostrado su amor y fidelidad a Dios por la paciencia y ofrenda del sufrimiento en tales circunstancias
Retiene bien esto,
Las vejaciones diabólicas se manifiestan como desgracias repentinas en el trabajo y en las relaciones con los demás
Penurias físicas y personales que aíslan a una persona
Sufrimientos económicos y morales
Persecuciones inexplicables donde las personas buenas se vuelven contra la gente buena por un malentendido.
También la lucha y la destrucción actuando en las familias, los matrimonios, los grandes grupos de personas, dentro de la Iglesia, en las comunidades religiosas, parroquias.
Perturbaciones físicas en el hogar
Heridas y enfermedades físicas inexplicables y no diagnosticables
Y sobre esto último el padre Amorth relata un caso que atendió.
El cuenta que un marido, su mujer y un sobrino regenteaban un supermercado con la ayuda de dos empleados.
Un día, poco después de haber abierto la tienda, todos sufrieron un persistente dolor de cabeza, acompañado de unas manchas negras en los brazos, en cuanto pisaban el local.
Las manchas se pusieron rojas, empezaron a dolerles mucho y se extendieron al cuello, los brazos y luego por todo el cuerpo.
Uno tras otro los aparatos se estropearon: el frigorífico, las cámaras del mostrador, la caja registradora…
Y manos invisibles cambiaban de lugar los productos.
La puerta de entrada se atascaba o se abría sola.
Siempre había algo que no funcionaba, pero cuando llegaba el técnico iban bien; pero una vez se había ido, reaparecían las averías.
Cuando llamaron al Padre Amorth prometió que iría a bendecir el local, aunque les pidió que antes se confesaran y se comprometieran a seguir un camino de fe.
Después exorcizó la tienda y a todo el personal para romper cualquier hechizo o maleficio que pudiera haber
Mientras rezaba colocó unos vasos con agua bendita y sal exorcizada en varios puntos del establecimiento.
Y al día siguiente, la sal de cinco vasos se había derramado en el suelo; en cambio, en otros tres no ocurrió nada.
Dice don Gabriele que habían esparcido sal exorcizada por todas partes y habían rezado mucho, repitiendo las renuncias a Satanás, las oraciones contra los maleficios y la renovación de los votos bautismales.
Colocaron bien a la vista una imagen de Jesús Misericordioso y el personal adquirió el hábito de rezar una oración todas las mañanas, antes de empezar a trabajar.
Pero según observaron los cinco protagonistas, la mujer del piso de arriba, que había intentado impedir por todos los medios la apertura de la tienda, entraba y salía sin comprar nada.
Siempre se detenía ante el lugar donde estaban ocultos los vasos con el agua y la sal exorcizados, como si esperase descubrir algo.
Y cuenta que una vez, al entrar en la tienda, a él también le salió una mancha en el brazo; primero era negra y después, roja, muy dolorosa.
Se aplicó aceite exorcizado en el brazo y se le curó enseguida.
Después de cuatro exorcismos (y muchas oraciones, eso sí) acabaron todos los fenómenos y trastornos, la extraña mujer no volvió a aparecer y en el supermercado trabajaron en paz.
También el exorcista recordó el caso de una persona que sufría continuos dolores de cabeza sin motivo aparente.
Y otro caso de persistente dolor de estómago, en el que la persona afectada no podía hacer nada, ni siquiera dormía por las noches.
Estos fueron resueltos por el padre Amorth, pero muchas veces, en casos como este, se hacen análisis y pruebas médicas, y no les encuentran nada a este tipo de personas.
El padre Amorth recuerda también que exorcizó a una chica de diecisiete años, que la habían ingresado en varias clínicas psiquiátricas de Europa y en ninguna le habían encontrado nada.
Su mente sufría mucho; la pobre no lograba razonar, ni estudiar, ni mucho menos concentrarse.
Además, blasfemaba y no quería oír hablar de rezar, ni de ir a la iglesia.
Su cuerpo también sufría, porque tenía dolores físicamente inexplicables.
Y un día esa chica se presentó en el despacho del exorcista.
Después de un primer análisis él consideró que era una vejación, es decir un caso leve, si lo comparamos con una posesión propiamente dicha
Aunque era una vejación muy fuerte la que sufría esta muchacha y afectaba todo su cuerpo y más aún su mente.
Necesitó mucho tiempo para liberarla. Porque cuanto más tiempo pasa el demonio en un lugar, más raíces echa.
Por eso en el primer exorcismo se le pide ayuda al Señor para desarraigar la presencia del demonio, dijo Amorth.
Todo este tema de las vejaciones nos pone delante de la realidad de que muchos de nosotros hemos soportado la angustia de algún ataque diabólico.
Pero si somos capaces de permanecer fieles y confiando en Dios, la gracia nos llevará a través del proceso de liberación.
En cambio, si nos rebelamos contra Dios y huimos de Él nuestra condición empeorará.
¿Qué es necesario entonces?
El fortalecimiento de nuestra armadura espiritual para el crecimiento en la virtud.
Porque Dios dispensa la medicina de pruebas espirituales que se pueden degustar como amargas.
Pero sus prescripciones ayudan a remediar los pecados y fortalecernos
Porque su gracia es suficiente para ayudarnos a soportar las pruebas para ser victoriosos sobre la aflicción demoníaca.
Para evitar las vejaciones demoníacas es importante rezar todos los días al Espíritu Santo y pedir la gracia y el carisma del discernimiento de espíritus.
Los sacramentales como el agua bendita, y la sal y el aceite exorcizados, el detente con el Sagrado Corazón de Jesús, la asistencia frecuente a los sacramentos y refugiarse en el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen sirven de mucho para evitar las vejaciones demoníacas.
Y también concurrir a misas de sanación y a grupos de oración de liberación
Bueno hasta aquí lo que te quería contar sobre cuáles son los síntomas de las vejaciones diabólicas y cómo combatirlas
Y me gustaría preguntarte si a ti o alguna otra persona conocida le ha sucedido algún tipo de vejación diabólica como las que hemos mencionado
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